AÚN NOO.

Y el cometa Elenin no destruyó la Tierra

Ha realizado su máximo acercamiento a nuestro planeta sin causar el más mínimo daño, pese a todas las profecías de terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas

JOSÉ MANUEL NIEVES / MADRID
Día 19/10/2011 – 09.45h
Y el cometa Elenin no destruyó la Tierra

NASA

Tal y como estaba previsto, el cometa Elenin (o lo que queda de él) alcanzó su máxima cercanía a la Tierra el pasado domingo y continuó su viaje sin causar el más mínimo daño al planeta. Habrá, pues, que buscar otras fechas para el fin del mundo.

Ni pulsos destructivos, ni enana marrón, ni agujero negro, ni planeta Nibiru, ni nave extraterrestre. Un simple e inofensivo puñado de polvo y piedras fue lo que el pasado fin de semana pasó a más de 35 millones de km de la Tierra. Eran los restos de un cometa, el Elenin, que no resistió su paso por el Sol y que se rompió en mil pedazos mucho antes de acercarse a nuestro planeta.

No hubo terremotos, ni tsunamis, ni erupciones volcánicas masivas. Y el eje de la Tierra sigue en su sitio de siempre. No hubo apocalipsis, a pesar de los muchos anuncios y predicciones que llevan inundando internet desde casi el momento mismo en que el Elenin se descubrió, en diciembre del pasado año.

Tal y como los astrónomos se habían hartado de decir, el Elenin pasó a 35 millones de km de la Tierra el pasado domingo y siguió su camino hacia las profundidades del espacio. O, mejor dicho, fueron los restos del cometa los que cruzaron el cielo dominical.

El Elenin, en efecto, empezó a romperse en agosto, cuando fue golpeado por una violenta tormenta solar. Y prácticamente se desintegró el pasado 10 de septiembre, cuando alcanzó su máxima cercanía al Sol. Lo que pasó por aquí fue una especie de río de escombros y partículas, y no un cometa intacto.

Solo una nube de partículas

En palabras de Leo Yeomans, investigador del Programa de Objetos Cercanos a la Tierra, de la NASA, el Elenin es ahora “solo una nube de partículas que siguen viajando a lo largo de la trayectoria del cometa hacia las fronteras del Sistema Solar. Y no volveremos a ver a ninguna de esas partículas por lo menos en 12.000 años”.

El Elenin, descubierto por un astrónomo aficionado ruso del mismo nombre, es un cometa pequeño, con un núcleo de apenas 3,5 km de diámetro. Demasiado pequeño como para ejercer cualquier tipo de influencia gravitatoria en la Tierra, y mucho menos toda una colección de catástrofes naturales de todo tipo.

Igual que sucede con cerca del 2% de los cometas, el Elenin se desintegró cuando llevó a cabo su máxima aproximación al Sol. “Es la forma en que la madre Naturaleza termina con los cometas mediocres”, bromea Yeomans.

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